Me gustaría compartir con vosotros la crónica del viaje que realicé este pasado mes de Septiembre.
Partí desde Valencia y al final cruze 12 paises (Francia, Suiza, Italia, Croacia, Bosnia, Montenegro, Albania, Grecia, Macedonia, Kosovo, Serbia y Eslovenia) durante 32 dias y 10.000 km aproximadamente.
La estoy colgando poco a poco en este blog, más que nada porque me es más fácil trabajar allí con las fotos y los mapas.
http://ymisombra.blogspot.com.es/2012/1 ... o-doy.html
De momento llevo solo 2 etapas (8 días), pues tengo montones de fotos por revelar y voy más despacio de lo que pensaba.
En cuanto recuerde como insertar fotos y mapas en el foro pondré la crónica aquí también con unas pocas fotos.
Saludos a todos y espero os guste, a mi me esta encantando recordarlo.
Edito y empiezo a colgar aquí la crónica también:
13 países, 32 días y 10.000 emociones
No doy abasto para abarcar tanta belleza, tantas sensaciones. Llevo tres semanas en la carretera y he visto infinidad de paisajes alucinantes, pero Grecia me esta desbordando.
He sentido alegría y enfado en los Alpes. Paz en la bahía de Kotor. Sorpresa en Sarajevo. Pero en ninguno de estos lugares he sentido lo que siento aquí y ahora.
Meteora es especial.
Estoy muy emocionado. Quizás sea el viaje que me está marcando poco a poco. Lo noto. Cada vez más, las emociones fluyen de mí sin apenas esperarlo. Se me escapan a borbotones y se entremezclan dentro del casco, tras mi visera.
Quizás sea la magia de este lugar. No lo sé. Me da igual. Sencillamente disfruto. Es tan espectacular que no me salen las palabras.
Me quedo solo en lo alto del mirador. La noche está llegando. El cielo amenaza de nuevo. Veo una gran roca separada del resto. Salto. Pequeñas gotas mojan mi cara. Empieza a llover lentamente. Berreo como un energúmeno... Soy feliz.
Primera etapa: La sorpresa de descubrir
https://maps.google.es/maps?saddr=Misla ... ,9&t=m&z=9
Valencia, 8:30 de la mañana. Tres semanas antes.
La moto me espera cargada en el garaje. El plan de viaje es que no hay plan. Lo prefiero así. Por no llevar no llevo ni mapa de Francia, ni de Italia, ni de Suiza, solo llevo uno de Europa general, uno de la antigua Yugoslavia y uno de Grecia. En casa he dicho que pretendía llegar a los Alpes suizos y bajar hasta Croacia. Ya veremos donde acabo.
Hoy solo pretendo dormir en Francia, voy sin un destino concreto, solo cojo carretera dirección norte. Hoy me espera un largo día de autovía.
Me siento raro. La luz me parece rara, el sol brilla, me deslumbra aunque llevo la visera oscura, y las nubes empiezan a cubrir el horizonte. La temperatura me parece rara, tengo frío y calor a la vez. La postura en la moto me parece rara, estoy incomodo pese a llevar una moto co*onuda. Hasta el tráfico me parece raro… son los nervios, supongo.
A la altura de Castellón se cubre el cielo, y me cae encima la de dios. Ni siquiera paro a ponerme los plásticos, me apetece mojarme a ver si me relajo un poco. En Tarragona la lluvia deja paso al sol. Me seco rápido.
El sol aprieta. Me he secado al instante. Ahora hace calor. Mucho. Llego al peaje, meto el ticket, la maquina me lo devuelve. Pregunto al operario de la taquilla de al lado y me responde que cruce los trescientos mil carriles de peaje hasta las casetas. Hace un calor de co*ones. Hay una cola del carajo. Sudo dentro del casco. Miro la moto, miro la caseta a cascarla tras los mil carriles, miro al tío que está detrás de mí con cara de impaciencia. Miro la moto, miro la barrera. Miro al impaciente. Miro la barrera.
De repente me veo pasando con la moto por debajo de la barrera. Me ha parecida la solución más rápida. Suena la sirena del peaje. Me subo a la moto. Acelero. Una pareja de mossos d’esquadra mira desde el arcén. Pero no me miran a mí. Cuando pierdo de vista el peaje acelero como un poseso. Tras unos pocos minutos consigo calmar mi paranoia persecutoria y paro a comer. Apenas llevo unos pocos km, todavía no he salido del país y ya la estoy liando. Va a tener que calmarse usted un poco caballero...
Francia me recibe con más calor, y con carreteras perfectas. Por fin he dejado la autovía y disfruto cada curva. Voy cómodo, difrutando. El GPS me está llevando por carreteras maravillosas.
Sobre las 7 de la tarde, cruzo el pueblo de Lunas y me encuentro con una señal que me hace desviarme. Camping moto me dice, parece una buena señal para ser el primer día.
El camping Rendevouz Moto, con piscina y una birra gratis, ¡¡¡perfecto!!! Me la bebo del tirón, baño, cena, y charla de motos y viajes. Que más se puede pedir...
Me desplomo en la tienda, el primer día, el que tenía que ser un aburrido día de autopista, ha sido un gran día.
Me encanta viajar en moto.
La tormenta me ha acompañado toda la noche y apenas he pegado ojo. Los put… truenos estallaban justo encima del camping, y los rayos hacían de día mi oscura tienda. Pero sale el sol. Y yo sigo.
Sigo por carreteritas preciosas, que cruzan bosques y montes. Llego a les Gorges du Tarn. Francia me sorprende, está resultando ser asombrosamente bella, y yo, que pensaba que solo había franceses y croissants.
Llego a un cruce, saco el GPS, no tiene batería, saco el cargador, rompo el cable… blasfemo acerca de la madre del chino que me lo vendió. Saco el cargador original… a no, lo he debido de perder en la última parada. Bien. Sin mapa ni gps, en mitad del monte. Me toca seguir a huevo, qué remedio. Entro en el parque nacional de les Cévennes. Todo es precioso. Me encanta.
La carretera me lleva de curva en curva hasta el pequeño pueblo de Les Vans. Me refugio en su camping. Un poquito de embutido francés en la tienda, unas cervecitas de postre en un pub del pueblo y a la cama.
Me muero de ganas de despertar ya para seguir camino...
Solo es el tercer día de viaje y Francia me está encantando, pero tengo muchas ganas de ver los Alpes, así que hoy tiro como un cabr*n.
Durante toda la mañana el sol es de justicia hasta que llego a mi primer puerto del viaje, el Col de Cabre, el asfalto es co*onudo y el trazado lleno de curvas, así que lo disfruto como un cochino en el barro. A partir de aquí empiezo a huir de la lluvia que me persigue incesantemente.
¡Por fin! ya se empieza a notar. Cambia el paisaje, se vuelve alpino. Se siente en el aire, en los colores, en el olor. Veo las primeras cumbres nevadas a lo lejos. Voy volando hasta Briançon. Son ya las 6, y llevo más de 8 horas en la moto, pero, yo tengo ganas de más. Así que sigo. Voy totalmente hipnotizado.
Y entonces me encuentro con él. El primer grande, uno de los más grandes, el Col du Galibier. Maravilloso. La carretera es espectacular; la luz, mágica; el paisaje, abrumador. Hasta los rayos de sol se abren paso entre las nubes para regalarme esta luz. Lo justo para unas fotos. Huele a tierra mojada y el aire es fresco como nunca.
Demasiado fresco para mi traje de verano, el frío empieza a notarse. Y el cielo se cubre al fin. Yo me siento el amo del mundo. Y la lluvia también. Cae con ganas todo el descenso hasta Valloire. Llueve con mala leche y no encuentro el camping, así que hoy me toca hotelito.
Me meto en el más barato que encuentro, pese a eso, sigue siendo caro para mí. Al menos tiene garaje para la moto.
Tras los cristales la lluvia sigue cayendo con fuerza.
Ya no me dejará.
Nunca más.