Erfoud-Ouarzazate -Aït Ben Haddou
Después de pasar un día relajado por las inmediaciones de Merzouga, donde está condensada toda la magia de Marruecos, emprendimos el viaje de regreso, pero con muchas paradas interesantes de por medio. Abandonamos el hotel de Erfoud despidiéndonos de Cheri, Andrea, Sara y, esta vez, Paco, la "cabeza del pelotón", que también se quedaría en Merzouga para disfrutar del festival de música que se celebraría durante esos días.
Regresamos por la N10 hasta Tinerhir, para continuar por la misma carretera, completamente arreglada y con un asfalto excelente, nada parecido a lo que habíamos tenido los últimos días, hasta la presa del Mansour Eddahbi, alimentada por el famoso río Dades (el que da origen a las gargantas homónimas), preámbulo de la entrada a Ouazarzate. Como ya quedaban pocos kilómetros para llegar al hotel y aún era temprano, Arturo decide que paremos a comer a la entrada de Ouazarzate, justo frente a la monumental Kasbah Taourirt. Mientras Arturo negocia el precio del aparcamiento frente a la monumental kasbah, aparece el "paisa" de turno para ofrecernos el mejor sitio en la terraza de una pizzería. La verdad es que se agradeció el emplazamiento, porque pegaba un sol de justicia.

Después de una tranquila sobremesa (había Magnum de pistacho) nos hicimos las fotos de grupo frente a la kasbah y continuamos ruta hasta Aït Ben Haddou. Para los que lo vimos por primera vez, este lugar es sencillamente espectacular. Aït Ben Haddou es una "ciudad fortificada" o ksar, construida completamente con adobe (ladrillos elaborados a base de arcilla y paja) que se ha hecho muy famosa por ser el escenario de grabación de grandes producciones cinematográficas, como "Laurence de Arabia, Tras el Corazón Verde, Axteris y Obelix, Gladiator o Juego de Tronos, Babel o el Reino de los Cielos. Como no podía ser de otra manera, esta ciudad dispone de la figura de protección de Patrimonio de la Humanidad dictada por la UNESCO.

El día terminó con una amena cena en la terraza de la piscina que había frente al hotel.
Aît Ben Haddou–Marrakech
Amanecemos desayunando en el recinto de la piscina del hotel y, en pocos minutos, nos vemos "toreando" al supuesto vigilante del parking para evitar pagar los 10 dirham por moto que pretendía cobrar (y que Arturo ya había pactado con el hotel). A la voz de "paga el último" en pocos minutos desaparecemos para retomar la N10 que nos llevaría hasta las primeras estribaciones del Alto Atlas, desde donde iniciamos la ascensión al célebre puerto de Tizi N'Tichka (para los amigos, TIKITIKI) que, con 2.260 metros de altitud, se convierte en el paso de montaña más elevado del norte de África.

Mucho tráfico, infinidad de adelantamientos, obras a diestro y siniestro: la esencia de Marruecos. Hasta que llegamos al cartel que anuncia la cumbre del "Tikitiki". Fotos, negociaciones para utilizar el WC de las tiendas de recuerdos por sólo 5 dirham… y emprendemos el descenso hasta Marrakech. Unos kilómetros antes, cuando ya estábamos circunvalando la ciudad, Arturo nos agrupa para intentar pasar en comandita por esta caótica ciudad en busca del hotel. Casi lo conseguimos, porque en la última rotonda se produce un corte en el pelotón y, de aquella manera, logramos todos encontrar el ansiado alojamiento.
Ducha rápida y todos a visitar la "Ciudad Roja" que, junto con Fez, Rabat y Mequinez, componen el circuito imperial de Marruecos. Comemos en una terracita de la misma plaza, mientras los "Hermanos Dalton", David y Jesús, se enredan con los adiestradores de cobras para hacerse fotos con las "bichas" al cuello.

Paseíto por el zoco y su laberíntico entramado de callejuelas antes de prepararnos para ir en taxi hasta Chez Ali, una especie de parque temático donde asistimos a una cena-espectáculo en la que se daban cita todos los tópicos del país alauí. Aunque la representación pretendía ofrecer una imagen épica de algunas costumbres magrebíes, nos resultó muy entretenida por la puesta en escena tan pintoresca que se llevó a cabo.
Marrakech-Moulay Bousselham-Ceuta
En el desayuno se olía la tristeza: la etapa de casi 700 kilómetros que nos separaban de la frontera de Ceuta se iba a desarrollar por la nueva autopista A7 y supondría nuestro último día juntos.

El esfuerzo del actual gobierno de Mohamed VI por convertir Marruecos en un país moderno queda patente en la actualización de muchas de sus infraestructuras y de otros capítulos tan importantes para el viajero, como la renovación de la policía y del ejército (ahora amables y serviciales, colaborando sin límites con los visitantes). La A7 no tiene nada que envidiar a cualquier itinerario de peaje europeo y, a gran velocidad, nos hizo llegar hasta las playas de Moulay Bousselham, donde tuvimos la agradable sorpresa de volver a encontrarnos con Cheri, Susana, Andrea y Paco.

Sin nada de viento (la antítesis de lo que nos sucedió el primer día de nuestra llegada a Marruecos) atravesamos la escarpada cordillera litoral que nos llevaría hasta el paso fronterizo de Ceuta. Qué gran sorpresa nos llevamos al descubrir la kilométrica caravana de automóviles que esperaban el paso por la aduana, con más de 650 kilómetros bajo el culete y con ganas de llegar al hotel, cuando un Ángel de la Guarda, que había tomado la forma corpórea de un gendarme marroquí, nos hizo un gesto amistoso, retiró una barrera que obligaba a guardar la fila a la larga hilera de coches que esperaban su turno, colocándonos a pocos metros del puesto fronterizo.
De la cena de la despedida y de lo que pasó después, Olga (Cheri) ya os ha informado con detalle.
Ya sólo quedan 337 días para el 24 de marzo de 2018, fecha en la que podemos estar seguros que los más aventureros del V Strom Club volverán a visitar las carreteras marroquíes.
Epílogo:
Aunque llevo más de 7 años perteneciendo a este Foro, nunca había podido participar en una de estas actividades: qué puedo decir al haber entrado "por la puerta grande" (nada menos que en la Semana Santa a Marruecos) a conocer a los más carismáticos miembros del V Strom Club. Raquel y yo, curtidos en mil batallas por las carreteras más ignotas de este planeta, estamos profundamente agradecidos por el trato, el calor y el cariño recibido por todos nuestros compañeros de viaje, y no me gustaría terminar estas líneas sin despedirme de cada uno de ellos.
Cheri (Olga): todos quisiéramos tener una madre así. No se te escapa un solo detalle y tu obsesión es que a ninguno nos falte de nada. Imposible sentirse mejor a tu lado. Faltan calificativos para definirte.
Sara: la única conductora de coche capaz de seguir a un pelotón de chalados en moto por las carreteras marroquíes, digna heredera del carisma de Cheri y Babá.
Susana (la Primera Dama, según Mon): ¿alguien ha visto alguna vez seria a esta mujer? Es una auténtica "polvorilla" capaz de contagiar su entusiasmo a todo el que tiene cerca.
Olga (Andrea): en la próxima te queremos ver en tu moto, es más peligrosa la desazón que te ha quedado por no poder meterte en el pelotón que las curvas de Imilchil. Ya puedes ir practicando para la próxima.
Fuen: nuestra murcianica favorita, además de ser la artillera más sufrida que conozco, es una de esas personas que no pueden faltar en un grupo. Siempre tiene algo que aportar, y lo aporta.
Rosa (Coyotete): la generación de los Pokemon, el Instagram y la vida acomodada, tiene mucho que enseñarnos a los que vamos de veteranos y tipos duros. Las situaciones más complicadas y difíciles también se pueden solucionar con dulzura e inocencia. Sólo espero que te hayas sentido tan cómoda en el grupo como nosotros contigo.
Paco (Babá): ha habido
quorum, el año que viene te escondemos las llaves de la GS y el casco. Y hablando en serio, todos los entes vivos necesitan de un ADN que les otorgue carácter y personalidad: sin tu presencia la ruta por Marruecos no tendría mucho sentido. Gracias por tus conocimientos, tu simpatía, el tiempo que nos has dedicado y, aunque pueda parecer lo contrario, por tu paciencia. Ha sido un verdadero placer (fuera de tópicos) conocerte.
Arturo (Strombirguer): parafraseando a Bertolt Brecht "los hombres imprescindibles son aquellos que luchan todos los días". Creo que no existe una manera racional de agradecer todo el trabajo que has realizado para que este viaje fuera un éxito. Gracias, de todo corazón, por lo que has hecho antes, durante y después.
Mon: el mejor personaje que representó John Wayne en el cine fue el de "Quiet Men", un Hombre Tranquilo, se tradujo aquí. Fumas como él, tienes esa caidita de caderas que le caracterizaba (ampliamente comentada por los participantes de este viaje) y, sobre todo, eres un hombre tranquilo, templado y con la virtud de adaptarte a cualquier situación. Espero que podamos compartir muchos miles de kilómetros más contigo.
Santi (Sinergis): pocos moteros son capaces de comportarse con tanta serenidad dentro de un pelotón, ha sido un verdadero placer compartir carretera contigo y, que sepas que, era muy tranquilizador ver por el retrovisor tu V-1000 detrás de la mía, sabía que podía rodar tranquilo.
David (Davidespele): eres de esos moteros que no hace falta que te cuenten mil batallitas para darte cuenta que tienen ya el "culo pelao" de hacer kilómetros. Saber estar en un grupo es una virtud que muy pocos profesan y, aportar todo tu conocimiento y ayuda, es algo que pocos pueden hacer. Creo que no soy el único agradecido con tu presencia.
Jesús y David-Motón (Zipi y Zape): los auténticos "Hermanos Dalton" han sido una de las sorpresas que no estaban en el programa del viaje. Arturo no nos dijo que se traía a Marruecos a dos auténticos integrantes del Club de la Comedia. Imposible que paséis desapercibidos: en la moto, por la ausencia del DB Killer y en el resto por vuestro infinito sentido del humor y simpatía. Sin vosotros las sobremesas nunca hubieran sido iguales.
Santi (Coyote): me quedo con esa eterna adolescencia que te convierte en un tipo sonriente y optimista, y te digo que una de las mejores cosas que has hecho en la vida es educar a esa hija "Coyotete" que te tiene que atar corto para que no la líes ¿el mundo al revés? También se te echa de menos.
Edu (Eddyman): a veces no nos damos cuenta que cuando una persona pasa desapercibida en un grupo es porque sabe estar plenamente integrado en él. Edu, no ha habido un solo momento en el que no hayas dado la talla, sin ruido, sin extravagancias, sin molestar a nadie. Sin personas como tú no se puede hacer un grupo para uno de estos viajes. Ojalá coincidamos muchas veces.
Mariano (Belkim): un tipo grande, en todos los sentidos. Todo te ha parecido bien, has colaborado en todo, jamás se te ha escuchado un "quejío", eres una de las personas más educadas que he conocido sobre la carretera a lomos de una moto. Cada vez que pasemos por "Graná" intentaremos saludarte.