Aprovechando que aún tenía días de vacaciones y que mi acompañante no había visto Carcassonne, septiembre se presentaba como una buena opción para visitar la ciudad y de paso hacer alguna ruta interesante por la zona.
Tras valorar distintas posibilidades y recordando sitios que habían quedado pendientes de visitar en otras ocasiones, decidí hacer un trazado que compaginara rutas lo más moteras posibles (o sea curvas) con visitas a sitios de interés.
Al final fueron cinco días de viaje que dieron mucho de sí y cuyo resumen queda reflejado en la siguiente crónica:
PRIMER DIA
Segur de Calafell, Igualada, Tremp, Sort, Escaldes-Engordany (Andorra) … 302 Km.

Como salimos bastante tarde, tenía ganas de hacer curvas y no quería que nos pillara la noche, desde el principio “fuimos por faena” y no hicimos demasiadas paradas hasta llegar a nuestro destino. Pasamos por Tremp, Sort, Port del Cantó y directos hacia Andorra.

A punto de empezar a anochecer llegamos al hotel en Escaldes-Engordany.

Una duchita rápida, paseo y cena en un restaurante del centro.


SEGUNDO DIA
Escaldes-Engordany (Andorra), Port d’Envalira, Ax-Les-Thermes, Chalabre, Lavalette (por Alaigne), Carcassonne … 189 Km.

No quería llegar demasiado tarde a Cacassonne, así que salimos temprano para iniciar la ruta. Antes de salir del país de los Pirineos pasamos por el Port d’Envalira, puerto motero donde los haya, divertido y con buen asfalto.


Seguimos por Ax-Les-Thermes.

Y luego continuamos por Chalabre, Lavalette y Aleigne hasta llegar al hotel que teníamos reservado en la misma ciudad de Carcassonne.

Después de descargar maletas y cambiarnos de ropa para estar cómodos nos dirigimos a “La Cité”.







Aún dimos alguna vuelta más ya entrada la noche y posteriormente regresamos al hotel.


TERCER DIA
Carcassonne, Lagrasse, Aigues-Vives, Saint-Chinian, Béziers, Coursan, Cacassonne… 213 Km.

El destino para este día era Béziers; pero antes teníamos que pasar por algunos pueblecitos que a priori parecían interesantes.
Lagrasse, del que dicen puede ser uno de los pueblos más bonitos de Francia.





Aigues-Vives.


Viñedos en la zona de Saint-Chinian.

Al llegar a Béziers fuimos directamente a Las Nueve Esclusas del Canal du Midi ya que es una obra de ingeniería que hace tiempo quería ver. La función de las esclusas es salvar, en apenas 300 mts. de longitud, un desnivel de 21,50 mts. Es muy curioso ver como las embarcaciones pueden navegar salvando ese desnivel tanto en sentido ascendente como descendente.






Una vez finalizada nuestra visita a las esclusas alquilamos una barca eléctrica para dar un tranquilo paseo por ese tramo del canal.



A media tarde decidimos ejercer de “tipical tourist” y cogimos el tren turístico para recorrer la ciudad de Béziers.



Un de las joyas de la ciudad, su catedral.



Dejamos atrás Béziers e iniciamos el regreso a Carcassonne pasando por Cousan y Narbonne, aunque no entramos en esta última ya que era tarde y es una ciudad que merece ser vista con total detenimiento.
CUARTO DIA
Carcassonne, Minerve, Castelnaudary, Mirepoix, Limoux, Carcassonne… 246 Km.

Para este día tenía previsto visitar algunas poblaciones y aprovechando nuestro paso por Castelnaudary degustar una “cassoulet” típica de la zona.
Minerve, otra de las poblaciones catalogadas como una de las más bonitas de Francia, con una impresionante carretera de acceso rodeada de cuevas y zonas rocosas.






Llegamos a Castelnaudary a mediodía y tal como teníamos previsto paramos a comer.


Tras la comida regreso a Carcassonne, pasando por Mirepoix.


Limoux.


De vuelta a Carcassonne fuimos a visitar de nuevo “La Cité” pero esta vez totalmente de noche y con la idea de cenar en alguno de los muchos restaurantes que hay en el interior de las murallas.


QUINTO DIA
Carcassonne, Belcastel-et-Buc, Arques, Gorges de Galamus, Puigcerdà, Ripoll, Borredà, Olost, Moià, Parets del Vallés, Granollers, Segur de Calafell… 473 Km.

Era el último día de viaje y todavía quedaban ganas de kilómetros y curvas, así que salimos de Carcassonne dirección a les Gorges de Galamus. Sin duda mereció la pena desviarse un poco ya que el sitio es espectacular.






En les Gorges de Galamus estuvimos un buen rato recreándonos en sus vistas y en las formaciones rocosas de la zona.
Luego ya continuamos viaje pasando por la archiconocida Collada de Tosses y no satisfechos con eso aún tuvimos ganas de hacer un sinuoso tramo por Borredà, Olost y Moià.
Tras una parada en Parets del Vallés y otra en Granollers, ya enfilamos rumbo a Segur de Calafell donde pusimos el punto y final a este viaje tras recorrer 1.423 Km. y llenar nuestro equipaje personal con un sinfín de lugares increíbles y vivencias dignas de ser recordadas.